El (IPCC) advierte que el calentamiento global está intensificando las olas de calor, sequías, inundaciones y otros eventos extremos en todas las regiones del planeta.
Cada 5 de junio celebramos el Día Mundial del Ambiente, pero los números muestran que es mucho más que una fecha simbólica. La biodiversidad atraviesa una crisis sin precedentes: cerca de un millón de especies animales y vegetales están amenazadas de extinción, según la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES).
Al mismo tiempo, las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron un récord de 57,1 gigatoneladas de CO₂ equivalente en 2023, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Las consecuencias ya son visibles. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) advierte que el calentamiento global está intensificando las olas de calor, sequías, inundaciones y otros eventos extremos en todas las regiones del planeta.
A esto se suma la contaminación por plásticos: el mundo produce más de 400 millones de toneladas al año, y menos del 10 % se recicla. Entender el Día del Ambiente significa reconocer que la crisis ecológica ya no es un problema del futuro. Es una realidad medible, documentada por la ciencia y que exige decisiones urgentes para proteger la naturaleza, reducir emisiones y garantizar condiciones de vida para las próximas generaciones.



