Con una cifra récord de visitantes, culminó la 50° edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que cerró sus puertas con más de 1.340.000 personas recorriendo el tradicional encuentro literario desarrollado entre el 23 de abril y el 11 de mayo en la capital argentina. La histórica convocatoria no solo ratifica el éxito de esta edición aniversario, sino que también refleja la vigencia y el poder de atracción que mantiene el libro como espacio de encuentro cultural en una época marcada por la inmediatez y el avance de lo digital.
Desde Fundación El Libro, organizadora del evento, destacaron el significado de esta nueva edición: “La exitosa convocatoria demuestra que este evento sigue siendo, a medio siglo de su creación, un faro y punto de encuentro para amantes de los libros provenientes de todo el mundo”.
Los números reflejan la magnitud del acontecimiento cultural más importante del sector editorial en habla hispana. La feria reunió 380 stands y 480 expositores nacionales e internacionales, además de registrar la participación de 1.587 sellos editoriales. También dispuso de 12 salas para actividades y conferencias, consolidando un espacio donde convergieron lectores, autores, editoriales y profesionales del libro.
La edición también tuvo una fuerte impronta federal y de promoción de la lectura. En el marco del programa Libro de la CONABIP participaron 97 expositores y 874 bibliotecas populares de todo el país, fortaleciendo el acceso a libros y materiales editoriales para instituciones comunitarias.
La presencia internacional también tuvo un lugar de privilegio. Dos premios Nobel de Literatura participaron de la feria este año: el escritor sudafricano J. M. Coetzee y el autor chino Mo Yan, cuyas visitas despertaron gran expectativa entre lectores y especialistas. Otro de los grandes ejes fue el homenaje a Jorge Luis Borges, al cumplirse 40 años de su fallecimiento. Los asistentes pudieron recorrer un laberinto interactivo, disfrutar de un espacio inmersivo y visitar la muestra “Borges Nacional y Universal”, una propuesta que permitió redescubrir la obra y el legado de uno de los autores más influyentes de la literatura mundial.
Las tradicionales firmas de libros volvieron a convertirse en una de las escenas más convocantes. Entre las filas más extensas estuvieron las protagonizadas por Alice Kellen, Axel Kicillof, Felipe Pigna, Gabriel Rolón, Arturo Pérez-Reverte, Claudia Piñeiro y Eduardo Sacheri, entre muchos otros autores y figuras públicas.
A cincuenta años de su creación, la Feria del Libro volvió a confirmar que sigue siendo mucho más que una exposición editorial: es un espacio de encuentro, conversación y construcción cultural capaz de convocar a generaciones enteras alrededor de las historias y las palabras.



