La representante oficial de Chubut ya se prepara para uno de los momentos más decisivos de su carrera: defender la banda provincial en la gala final de Miss Universo Argentina 2026
En la escena contemporánea de los certámenes de belleza, donde cada vez cobra mayor relevancia el concepto de identidad y propósito, la figura de Anabel Valfré emerge con una propuesta que trasciende lo estético.
La representante oficial de Chubut ya se prepara para uno de los momentos más decisivos de su carrera: defender la banda provincial en la gala final de Miss Universo Argentina 2026, que se celebrará el próximo 25 de mayo en Buenos Aires.
Su designación oficial, confirmada el pasado 21 de abril, no solo marca un hito en su trayectoria personal, sino que también posiciona a su proyecto cultural como uno de los ejes más sólidos dentro del certamen.
Lejos de responder a los estereotipos tradicionales, Valfré construye una narrativa de “belleza integral”. Abogada, escribana, mediadora, locutora, modelo y profesora de folklore, su perfil combina formación académica con una profunda vocación artística. En su discurso, la belleza no se limita a la apariencia, sino que se define por la coherencia entre pensamiento, acción y compromiso social.
Su lema —“Sí, se puede”— resume una filosofía que ha guiado su recorrido en los últimos años. Un camino que comenzó a tomar forma en 2024, cuando fue distinguida como Reina del Folklore, despertando en ella una misión clara: difundir y preservar las tradiciones culturales argentinas.
Ese propósito encontró su máxima expresión en “Folclore en el Alma”, un proyecto que lidera junto a su esposo, Gustavo Gómez. La iniciativa combina contenido audiovisual a través de plataformas digitales con talleres semanales de danza tradicional, generando un espacio de encuentro intergeneracional donde la cultura popular se transmite, se resignifica y se mantiene viva.
Su participación en el certamen Beauty Córdoba consolidó esta línea de trabajo. Allí no solo obtuvo el título de segunda finalista, sino también el reconocimiento al Mejor Proyecto Social, validando una propuesta que pone al folklore en el centro de la conversación cultural contemporánea.
Pero su vínculo con Chubut va más allá de lo simbólico. Para Valfré, representar a la provincia es también un acto profundamente personal. Sus recuerdos de viajes por la Patagonia —desde Puerto Madryn hasta Gaiman y Puerto Pirámides— configuran una experiencia transformadora que hoy resignifica en cada paso sobre el escenario. “Nadie sigue siendo la misma persona después de conocer el sur”, ha expresado, en referencia a la conexión espiritual que encontró en esos paisajes.
Esa conexión también se manifiesta en la danza. Junto a su esposo, ha desarrollado una destacada trayectoria en danzas tradicionales, especialmente aquellas vinculadas al sur argentino. En 2025, la pareja fue finalista en los premios Martín Fierro de la Danza con una interpretación de huella, y este año obtuvo el primer puesto en el Día de la Zamba como pareja de baile. La danza, en su caso, no es solo una disciplina artística, sino un lenguaje que articula identidad, memoria y pertenencia.
En un certamen que evoluciona hacia la valoración de historias auténticas, Anabel Valfré se posiciona como una candidata que no solo aspira a una corona, sino que busca amplificar una voz colectiva. La de una cultura que encuentra en el arte, la danza y la tradición, una forma de proyectarse hacia el futuro.
El próximo 25 de mayo, cuando suba al escenario a defender la banda de Chubut, no estará sola: llevará consigo una narrativa construida desde la identidad, el trabajo y la convicción de que la cultura también puede ser protagonista en los grandes escenarios.



