Uno de los principales resultados fue la incorporación de 40 nuevas especies a las listas de protección del tratado, lo que representa uno de los avances más significativos desde su creación
La 15ª Conferencia de las Partes de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS COP15) concluyó el pasado 29 de marzo con una señal clara: la biodiversidad ha retomado un lugar prioritario en la agenda global.
En un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, el encuentro —que reunió en Brasil a representantes de 132 países y la Unión Europea— evidenció que el multilateralismo sigue siendo una herramienta vigente para alcanzar consensos en materia ambiental.
Uno de los principales resultados fue la incorporación de 40 nuevas especies a las listas de protección del tratado, lo que representa uno de los avances más significativos desde su creación. Esta decisión amplía el alcance de las políticas de conservación y refuerza un cambio de paradigma: la biodiversidad no puede gestionarse dentro de límites nacionales, sino a través de estrategias coordinadas a escala global.
Conservación sin fronteras
Uno de los ejes centrales del acuerdo fue la necesidad de fortalecer la cooperación transfronteriza. Las especies migratorias —desde tiburones del Atlántico Sur hasta aves que recorren más de 30 países— dependen de múltiples territorios a lo largo de su ciclo de vida. Por eso, los países avanzaron en medidas coordinadas para proteger rutas migratorias y hábitats críticos.
Este enfoque integrado busca responder a una evidencia cada vez más clara: los ecosistemas están interconectados y su deterioro también. En América Latina, por ejemplo, especies como el pez pintado en la cuenca Paraná–Paraguay sostienen economías regionales, mientras que la degradación de estos sistemas impacta tanto en la biodiversidad como en las comunidades humanas.
Otro punto clave fue la incorporación del financiamiento como eje central del debate. Por primera vez, los países acordaron avanzar en una estrategia para movilizar recursos, reconociendo que sin inversión los compromisos ambientales quedan en el papel, especialmente en países en desarrollo.
Otro de los avances destacados fue la incorporación del financiamiento como eje central del acuerdo. Por primera vez, los países coincidieron en la necesidad de desarrollar estrategias concretas para movilizar recursos destinados a la conservación.
Protección para el ave patagónica
Para Argentina, uno de los puntos más relevantes de la conferencia fue el impulso a la protección del chorlito ceniciento, un ave migratoria que conecta ecosistemas de Sudamérica y América del Norte.
De pequeño tamaño y plumaje discreto, esta especie depende de humedales y zonas costeras tanto para su reproducción como para sus paradas migratorias. Actualmente enfrenta amenazas crecientes como la pérdida de hábitat, el cambio climático y la presión humana sobre los ecosistemas costeros.
Su inclusión en la agenda internacional refuerza la necesidad de cooperación regional y binacional, y abre oportunidades para fortalecer políticas públicas de conservación, así como para acceder a financiamiento internacional.
Por Brigitte Hernández Escalona Grupo Matices / @uncafecitoconbri



