Más de 1.000 especies bajo protección y una verdad incómoda que entender en el Día del Animal
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Más de 1.000 especies bajo protección y una verdad incómoda que entender en el Día del Animal

Brigitte Hernández Escalona | Grupo Matices
13 de abril de 2026
3 min lectura

El número de especies amenazadas crece con cada estudio, y la alarma también. Con ese telón de fondo, cada 29 de abril el país celebra el Día del Animal. Pero más que una efeméride, la fecha funciona como espejo.

Cuando se trata de la especie animal, en Argentina no hay una cifra única y simple a considerar. Pero hay un dato contundente: al menos 1.020 especies de vertebrados son consideradas de “valor especial para la conservación” dentro del sistema de áreas protegidas, según la Administración de Parques Nacionales. A esta cifra, se suman cientos más en categorías de amenaza a nivel nacional.

El número de especies amenazadas crece con cada estudio, y la alarma también. Con ese telón de fondo, cada 29 de abril el país celebra el Día del Animal. Pero más que una efeméride, la fecha funciona como espejo.

Se conmemora en honor a Ignacio Albarracín, el abogado que a fines del siglo XIX decidió incomodar a su época: denunció el maltrato, impulsó la primera ley de protección animal —la Ley 2.786— y promovió que la empatía se enseñara en las escuelas. Murió el 29 de abril de 1926. Y dejó instalada una pregunta que hoy vuelve con fuerza: ¿qué tan lejos estamos de ese cambio cultural que imaginó?

Más especies protegidas

Argentina es un país megadiverso. Solo entre fauna y flora se registran más de 13.500 especies conocidas, de acuerdo con datos del sistema de biodiversidad nacional. Sin embargo, la conservación no avanza al mismo ritmo que la degradación.

El propio Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Argentina reconoce que las principales amenazas son estructurales: pérdida de hábitat, caza ilegal, contaminación y especies invasoras. En algunos grupos, el impacto es directo: el 24% de los mamíferos del país ya está amenazado de extinción, según evaluaciones científicas nacionales.

Los nombres son conocidos, pero la situación no mejora: el yaguareté sobrevive con poblaciones mínimas; el huemul resiste en hábitats fragmentados; el tapir pierde territorio frente al avance humano. La paradoja es evidente: nunca hubo tantas especies catalogadas, protegidas o monitoreadas… y al mismo tiempo, nunca estuvieron tan presionadas.

Por otro lado, científicos alertan sobre la pérdida y cambios en los ecosistemas, más rápido de lo que muchas especies pueden adaptarse, debido a sequías más largas, incendios más frecuentes, temperaturas en aumento. No es un fenómeno aislado: es un multiplicador de riesgos. Donde antes había equilibrio, hoy hay estrés ecológico.

En ese contexto, el Día del Animal deja de ser una celebración simbólica. Es, cada vez más, una advertencia. Y la cifra —1.020, o muchas más si se amplía el foco— deja de ser un dato. ¡Se convierte en una señal!

**Por Brigitte Hernández Escalona Grupo Matices / @uncafecitoconbri **

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